
domingo, 23 de diciembre de 2007
Fito y Fitipaldis.

lunes, 17 de diciembre de 2007
Long Ryders.
No hace mucho tiempo ví una entrevista con Josele Santiago en la que contaba que, en su opinión, el rock and roll de ahora era cada vez más rock y menos roll. Él explicaba muy bien que lo que quería decir es que a partir de los años 70, las estrellas del rock empezaron a creerse demasiado precisamente eso, su condición de estrellas, y se perdió un poco el rollo juguetón, inocente, el “cachondeo, lo bailao”. Parece como que se empezaron a tomar demasiado en serio a si mismos y llegados a ese punto se produjo una cierta pérdida de credibilidad del trabajo de los músicos de rocanrol de ese momento en comparación con los pioneros Buddy Holly, Eddie Cochran, Little Richard, Chuck Berry y toda esa peña.Bueno, os estaréis preguntando por qué os salgo con esta movida. Realmente, viene a cuento porque la entrada de hoy está dedicada a un grupo que, si bien no en sonido, sí que guardaba un espíritu y una forma de trabajar muy parecida a la de los rockeros de los 50. Son los Long Ryders.
Lo cierto es que los conozco desde hace relativamente poco y es un grupo que verdaderamente me tiene enamorado. En los ochenta sacaron varios discos para luego separarse hasta el año 2003 en el que se volvieron a reunir. Los Long Ryders dejaron temas cojonudos: “Looking for Lewis and Clark” es su himno por antonomasia, pero hay mucho más. Cuando empecé a escucharlos descubrí que ellos eran realmente los que hicieron popular el tema “Lights of downtown” que yo conocía de los no menos gloriosos Dr Feelgood. “I want you bad” o “If I were a bramble and you were a rose” (esta última es una canción que todo el mundo debería escuchar antes de morir) son algunos ejemplos de la calidad de este grupo. Luego aparte de ser unos musicazos y hacer unas canciones sublimes, los ves en los videos y tienen ese rollo cercano, como de tocar por el puro placer de disfrutar con la música, de pasar un buen rato, gente honesta con lo que hace, gente que podría ser como tú, querido lector que lees estas bobadas que yo te cuento. Un poco esa misma sensación que daban la Creedence Clearwater Revival, gente sencilla, campechana, haciendo rock and roll para pasarlo bien, tomarnos unos whiskys y echarnos unas risas. Sin más, sin lentejuelas, bordados ni escándalos de rockstars (ojo, que no digo yo que eso esté mal, que nadie me malinterprete).
En fin un grupo bastante majo, con buenos discos y un par de recopilatorios por si queréis empezar a conocerlos. “Recomendable”, que diría un célebre carnicero murciano bastante popular entre los círculos cercanos a “Con elegancia”.
PDTA: Muchas gracias a ato, y Carmen por sus comentarios, porque dan vidilla a este blog que al fin y al cabo es lo que buscamos. También gracias a tito Daniel claro. Y una cosa más, con respecto al comentario de ato sobre al articulo de McCartney, decir que estoy de acuerdo con lo que dice y que en cierto número de la revista Rolling Stone de hace un par de años, ya se hizo un pequeño reportaje en el que se explicaba por qué Paul caía mal. Si lo encuentro, lo subo. Merece la pena. Un abrazo.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Paul McCartney.

“Mira por ejemplo el caso de Paul McCartney, es un tipo que me cae como una patada en los cojones, es la verdad, me resulta asqueroso, pero joder es muy bueno, bueno de cojones, así que me compro sus discos aunque me caiga como una patada en los huevos.”
Esta perla que acabáis de leer no es mía. La dijo el gran Jorge Martínez, líder de los Ilegales. Os la pongo porque el motivo de la entrada de hoy no es otro que hablaros de sir James Paul McCartney. Y os la pongo también porque probablemente el bueno de Jorge no sea el único que opine eso. Pero creo que es de rigor ser justos con el personal y en Con elegancia nos caracterizamos por nuestro exquisito gusto y nuestra ecuanimidad. McCartney no deja de sorprendernos (en el buen sentido). Lleva más de 40 años haciéndolo. Músico culto y de culto (esta expresión se la he robado a Calamaro). Un tío capaz de tocar cualquier instrumento, un sujeto con un instinto para la melodía fuera de lo normal, un compositor extraordinario. Alguien que por el simple hecho de haber escrito “Yesterday” merecería su hueco en nuestro particular olimpo de los dioses de la historia del rock. Desde la época de los Beatles, con su inseparable bajo Hoffner ha ido engendrando joyas pop como pudieran ser “For no one”, “Hey Jude”, “We can work it out” o “Helter Skelter” por citar solamente unas cuantas. Un tipo que en aquella época ya era capaz de berrear un rock and roll machacón y justo después enamorar a las quinceañeras de turno con las típica balada “made in Paul” (véase “I will”). Durante los 60 formó dupla compositiva con John Lennon en el grupo más famoso de la historia. Una vez separados los fab four, Paul inició su carrera en solitario con un disco en el que el mismo se encargó de tocar todos los instrumentos y que, aunque menospreciado en su momento hoy es reconocido por muchos como un auténtico hito de la música del siglo XX. En ese disco estaba ya “Maybe I´m Amazed”, pura crema. Era sólo el principio, durante toda su etapa post-beatle, Paul ha tenido una carrera que a veces ha adolecido de irregular, pero sus momentos más altos han sido tan sublimes, que nos ha hecho olvidar aquellas babosidades que escribió como “Silly love songs”, o ciertos discos que eran mega edulcorados de principio a fin. Y nos hizo olvidar todo eso con discos como “Flowers in the dirt”, “Flaming Pie”, “Run Devil Run” (discazo de puro rock & roll) o el más reciente “Caos And Creation In The Backyard”. Ha sido un músico prolífico, ha tocado con Eric Clapton, Elvis Costello, Queen o los Rolling Stones. Ha sobrevivido a diferentes generaciones, estilos, modas, tendencias, tiene dinero como para haberse retirado hace 30 años, pero él vive por la música, sale de gira con 65 años por el puro placer de tocar, por hacer feliz a la gente y sentirse realizado. Todos le perdonamos su sonrojante colaboración con Michael Jackson, si Macca sigue llenando nuestros corazones con sus canciones, sus discos y sus giras. Y que le den a esa sanguijuela de nombre Heather Mills.